REHABILITACION NEUROPSICOLOGICA

Dr. Jorge González H.

 

 

 

         Puede haber trastornos cognitivos y de lenguaje en diversas enfermedades neurológicas, provocando grados variables de disfunción, que puede ser aún más invalidante que una secuela física.

         El reconocimiento de estas alteraciones es esencial para diseñar un programa de rehabilitación, con definición de objetivos específicos e intervenciones terapéuticas basadas en las capacidades residuales del paciente.

         La eficacia de la rehabilitación neuropsicológica ha sido sujeto de considerable controversia. Existen pocos estudios bien diseñados en este tema. La dificultad es atribuíble, en parte, a la espontánea recuperación que se produce en muchos trastornos neurológicos. Los mejores trabajos disponibles se refieren a  trauma encefalocraneano y accidente cerebrovascular; los resultados sugieren mayor recuperación en los grupos sujetos a tratamiento. En cualquier caso, la rehabilitación cognitiva es exigida por los enfermos o sus familiares y es responsabilidad del equipo de salud el otorgar una adecuada orientación en este sentido.

 

 

         En general, se distingue dos modelos de aproximación a la rehabilitación cognitiva: "el entrenamiento específico de tarea" y "la rehabilitación orientada a deterioro".

         El "entrenamiento específico de tarea" se refiere al adiestramiento en actividades determinadas de la vida diaria o del trabajo, en el ambiente particular en que serán ejecutadas. Esto se lleva a cabo analizando las tareas a realizar y las capacidades del paciente. Luego, mediante la manipulación ambiental y el desarrollo de estrategias compensatorias internas y externas, tales como el uso de alarmas, libros de memoria o letreros, se intenta lograr el objetivo funcional determinado. Esta estrategia es útil para alcanzar objetivos seleccionados, pero no mejora el rendimiento global del individuo.

         La "rehabilitación orientada a deterioro" implica la recuperación de deficiencias en áreas cognitivas específicas, comunes a muchas tareas. Las  áreas habitualmente seleccionadas son la atención, lenguaje, procesamiento visuoespacial, negligencia visual, técnicas de aprendizaje, memoria y funciones ejecutivas. Los programas de entrenamiento individual se basan en el patrón de deterioro cognitivo y los objetivos de vida y vocacionales del paciente. Se realizan ejercicios terapéuticos repetidos hasta alcanzar las metas predeterminadas en cada  área cognitiva.

         La mayoría de los centros de rehabilitación usa una combinación de estos dos enfoques, basado en el perfil cognitivo y conductual del paciente y en los requerimientos funcionales en su trabajo, escuela u hogar.

         Los intereses y objetivos del enfermo siempre deben tenerse en cuenta, ya que si no está  motivado por alcanzar las metas, los progresos serán lentos.

        

         La terapia farmacológica puede mejorar el rendimiento en determinados dominios cognitivos. Tal es el caso de los trastornos de atención (Ej. metilfenidato, pemolina) y algunos tipos de afasia (Ej. bromocriptina).

        

 

         Dentro del proceso de rehabilitación, no debe descuidarse la detección y tratamiento adecuado de los trastornos del ánimo y  conducta. Estas alteraciones son frecuentes en pacientes con daño neurológico y causan importante incapacidad personal y disfunción social. Los trastornos más comúnmente descritos en relación a daño cerebral son: cuadros depresivos y maníacos, síndromes ansiosos, agitación, agresión y psicosis.

 

 

         Otro elemento importante a considerar, es la necesidad de educar al paciente y a la familia respecto de la naturaleza y evolución de los trastornos que presenta. Esto permitirá  una mejor reinserción del enfermo en su medio y la disminución de la ansiedad provocada por el desconocimiento y la incertidumbre.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

1. A Program of the American Academy of Neurology. Neurorehabilitation. Continuum 3: 29-48 (1997).

2. Calvanio R, Levine D, Petrone P. Elementos de Rehabilitación Cognoscitiva Después de Enfermedad Cerebrovascular del Hemisferio Derecho. Clínicas Neurológicas de Norteamérica 1: 29-70 (1993).